jueves, 3 de abril de 2014

La Venezuela nuestra de hoy



La Venezuela nuestra de hoy


La solidaridad, la democracia, y hasta la generosidad, al parecer son términos olvidados en este vecindario llamado América latina. Al parecer estos términos antes ponderados por todos los gobiernos de la región, hoy son solo letra muerta. Tanto; que parecen ser, solo recursos retóricos para deslumbrar a sus con ciudadanos.

Venezuela, está viviendo en el presente la amargura de estar sufriendo un régimen, con  todos los ingredientes de una dictadura de izquierda, autoritaria-militarista, donde todas las instituciones que deberían estar al servicio de la ciudadanía está al servicio de este régimen de oprobio, donde el ciudadano está a la merced de lo que disponga el estado, sin derecho a la defensa y con el peligro cierto de encarcelarlo sin acceder al beneficio del debido proceso.

Desde mediados del mes de febrero, los estudiantes y la sociedad civil se han volcado a las calles, en protesta por el alto costo de la vida, la escasez de los productos de la cesta básica, la inseguridad personal, la inflación más alta del continente, la corrupción y el autoritarismo.

La respuesta recibida de parte del régimen es; una represión nunca vista en Venezuela, no accionada ni en la época de la dictadura del general Pérez Jiménez, encarcelamiento de los líderes de la oposición, entre ellos; Leopoldo López coordinador del partido político Voluntad popular, además de un número importante de presos políticos, a los que se les forjaron expedientes y luego con la confabulación del poder judicial, 
meterlos a la cárcel, tal es el caso del señor Iván Simonovis y otros procesados.


Pero esto no termina ahí, en estas protestas ya se han producido 39 muertos producto de la violencia y la represión, más de 500 heridos y más de dos mil detenidos, de los cuales aproximadamente han liberado un poco más de mil, con medidas cautelares de presentación y prohibición de participar en las manifestaciones.
Han encarcelado a dos alcaldes de oposición, acusados de colaborar con los manifestantes, y despojaron de la diputación, cargo de elección popular, a la diputada María Corina Machado, la diputada más votada para ese cargo a la Asamblea Nacional, sin haberle hecho antes el antejuicio de mérito.

Como corolario, hay que decir; que han aplicado la censura a los periódicos, medios televisivos y radio eléctricos de tal manera que no pueden publicar las noticias que toquen de frente al gobierno y/o critiquen a los funcionarios públicos, con amenazas de cierre o suspensión de la permisología, corte de los recursos (dólares) para la compra de papel periódico a los medios de oposición. Estas medidas, son por encima, sin entrar en profundidad de la actual situación venezolana.

Esto; que está plasmado aquí, es lo que no quieren ver el 90% de los gobiernos de América latina, miran para otro lado y tuercen la nariz cuando se habla de la situación que vive Venezuela. Salvo las honrosas excepciones de Canadá, Colombia, Estados Unidos, México, Chile, Panamá, todos nos dieron la espalda, incluso la OEA, pusilánimes; que han interpuesto sus intereses económicos a la democracia verdadera, los chulos que han usufructuado de la fiesta de dólares repartidos por Venezuela, gracias a los irresponsables que nos han gobernado los últimos 15 años.

Sin embargo, deben recordar que el proyecto de la internacional socialista-comunista-castrista tiene en la mira a varios países de este continente, no se crean que estén a salvo de esta desgracia que hoy sacude a nuestro país. Después no vale llanto ni arrepentimiento, ni sus discursos trasnochados de plañideras, ni su hipócrita conmiseración. Guárdenlas para su propia miseria.

Caso aparte, el de Brasil; con su complejo de potencia continental, con su canciller apoyando irrestrictamente al régimen venezolano. Ellos los brasileiros saben de lo que pasa en nuestro país, pero a su presidenta no le importa. Para el gobierno de Brasil es más importante el comercio, los negocios, bastante que se han beneficiado en estos 15 años pasados, a expensas de Venezuela. Ojalá no se arrepientan nunca.







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