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martes, 17 de abril de 2018

VENEZUELA: CIUDADANÍA COLECTIVO DE UN PAÍS


Venezuela: Ciudadanía, colectivo de un país

La ciudadanía entendida como el colectivo de un país en términos generales,
nacionalista
políticamente hablando se supedita por si misma a ser dirigida por un buen o mal gobierno no; por incultura política sino, por una mal entendida simpatía por un ente personal representado por un avispado gestor social que si sabe lo que está haciendo de acuerdo a sus apetencias e intereses personales que pueden ser; individuales o grupales para  conducir a una mayoría relativa en la dirección más conveniente a sus intereses; que en la mayoría de los casos puede ser de algún tipo de ideología o simple y llanamente por un interés meramente comercial, económico, o de estatus personal.

Los buenos o malos políticos si de algo saben es de seducción; encantar, empatizar, seducir a la gente, ilusionarlos con lo que ellos quieren escuchar; es hasta lógico que una persona en mala situación económica, social, de inseguridad, de mala calidad de vida preste oídos a palabras de caos, de miseria, de escasez… No; ya suficiente horror está experimentando con lo que vive diariamente, sin trabajo, sin comida, sin medios para mantener a su familia etc. Ahí radica de manera clara la pertinencia de unas eventuales elecciones legislativas, de alcaldes o de las presidenciales.

Es indudable que toda elección tiene sus riesgos; por un lado el o los candidatos a asumir cualquier cargo de elección popular: carisma, verbo, estrategia, pactos, acompañamiento, en fin toda una parafernalia plural que comprende conseguir un objetivo para el beneficio de uno o de otros, donde en la generalidad de las veces lo que menos cuenta es el elector, que ha sido el instrumento empleado para llegar al fin perseguido-

Venezuela
Ahora hablemos de manera cristalina de las consecuencias de elegir, votar, por un mal gobierno que ya no es una opción; es una penosa realidad, que se traduce en mala gerencia, mala administración, corrupción, anarquía, mala calidad de vida, insalubridad… A los pueblos les cuesta asumir sus propios errores, aceptar que son parte del mal, el sentido generalizado del mea culpa no les permite ver la realidad en toda su magnitud, no toman en cuenta que el mal sigue creciendo, que el cáncer está haciendo metástasis y al final no tiene cura. 

Es hora de una transición.

Los gobiernos con vocación totalitaria no se resignan a entregar el poder por vía de la transición democrática o el relevo institucional, se empeñan en aferrarse al poder a como dé lugar: Es el comienzo del verdadero rostro de la represión, persecución, violación de los derechos humanos, la judialización del crimen político, criminalización de la disidencia política, forjamiento de expedientes incriminatorios de presuntos delitos a los líderes opositores y al final la presunción de fraude electoral o del ventajismo institucional donde la manifestaciones y la oposición política se criminaliza como traición a la patria que es un boleto seguro para la cárcel.

Para terminar esta breve reseña, hay que reconocer que el camino a la democracia está sembrado de dificultades y sufrimiento, es sumamente difícil desmontar una plataforma partidista social-comunista abrazada al poder de manera irrestricta, mantenerse ahí a como dé lugar y, con más énfasis cuando se sienten perseguidos por la comunidad internacional, que ya se hace eco de la tragedia de un país noble, que conoce de su padecimiento y de su orfandad política, económica, social, pasando por el hambre, y una hiperinflación que ha socavado los cimientos de la nación. Ya es hora de que la comunidad internacional ayude de manera franca a los venezolanos a recobrar a la patria de Bolívar, antes fuimos nosotros los que ayudamos a liberal a los pueblos de América latina, hoy en las actuales circunstancias necesitamos de ustedes. Sé que así será.

Fuente Historia/Redacción

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EL LADO OCULTO DE TÚ PERSONALIDAD




El lado oculto de tu personalidad

Se pueden observar muchos rasgos de personalidad, pero hay otras fuerzas ocultas que dan forma a lo que somos.

Personalidad
Solemos pensar en la personalidad en términos de las diferencias que podemos ver: Sarah es sonriente y conversadora, John se preocupa mucho, mientras que Noah está limpio y ordenado. Estas diferencias son fascinantes, pero si nos centramos únicamente en el comportamiento observable, no nos dice mucho sobre las raíces de la personalidad.








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sábado, 4 de octubre de 2014

La responsabilidad ciudadana





La responsabilidad ciudadana

Los ciudadanos de cualquier ámbito del mundo, piden y reclaman a gritos, cambio, cambio y más cambio, de gobiernos, de regímenes, de políticas gubernamentales, en fin; es un discurso que se gesta en el corazón de las sociedades del mundo, inconformes con lo que viven todos los días, en su cotidianidad. En general, son un reclamo legítimo, el descontento está más que justificado, lamentablemente los gobiernos de turno al parecer son sordos a estas manifestaciones de inconformidad. Lo cual frustra las esperanzas de los pueblos.

Sin embargo, tenemos que detenernos a pensar con sinceridad, si ese cambio que voceamos a voz a cuello, no sería justo que lo tomáramos e internalizáramos también los ciudadanos. Cuando los gobiernos llegan al poder vía voto es, porque han sido electos en una votación abierta y universal  “legitima” por lo menos en apariencia, en “democracia” o bajo esa presunción. Se supone que los que alcanzan el poder en votación democrática, es porque tienen un amplio respaldo popular y gozan del apoyo irrestricto de la ciudadanía.

Hay gobiernos electos democráticamente, que pierden esa legitimidad de origen que les otorga una elección, cuándo en el tránsito de su gestión la pierden traicionando los postulados, las promesas, y los sueños que vendieron a una colectividad preñada de esperanzas, que estaban decepcionadas por gestiones de gobierno del pasado. Se irrumpe en contra de la constitución, las instituciones, se subordinan los poderes a una ideología, se aplica una acción sectaria en lo judicial en beneficio infame de un sector político, en funciones de gobierno.

Se adscriben la ley y la justicia, monopolizando sus acciones en contra de todos aquellos que disienten del manejo de una administración incapaz, deficitaria, inadecuada, contraria al bien y beneficio de la nación, sometiéndolos a una miserable calidad de vida, en perjuicio, de los que menos tienen, engañando,  usufructuando del erario de la nación, corrupción grosera y falaz en beneficio de todos los que estén “enchufados” en el marco de un particular partido de gobierno.

Ahora, podemos culpar de todo lo malo a este gobierno infame, que gobierna temporalmente a un país, del cual usted puede ser ciudadano, sometido o enchufado, clase media baja o alta, alto funcionario del régimen de turno… No creo, culpables somos todos, ellos por ser mal gobernantes, por ser la antítesis de un gobierno probo, incapaz, negadores de la felicidad de su nación, despreocupados por el bienestar social de la sociedad, negadores de la salud, empleo, riqueza…  

La responsabilidad de los ciudadanos es manifiesta. No puede ser que una sociedad se deje someter por un régimen que es la negación de la justicia y la razón, de la ley y la ponderación en las funciones de gobierno. Los pueblos son los que ponen y quitan gobiernos, por la vía democrática; votación abierta, universal y democrática. La ciudadanía no puede dejarse amordazar, dejar que le quiten la voz, que lo despojen de su libertad de expresión, que le cercenen su derecho a la disidencia, protestar por los medios a su alcance, siempre que sea democrática. 

Aquí es, donde radica la responsabilidad ciudadana. Dejar oír su voz, gritar su derecho a la democracia, luchar por su bienestar, no tener miedo a la disidencia. De tener miedo, debe temerle a la dictadura del orden o ideología que sea. El único partido del ciudadano es la patria, su patria que le entregaron sus libertadores regada con su sangre bendita. No a los “mesías” grandilocuentes” que engañan, que defraudan, encantadores de serpientes, perversos hasta en el saludo e intenciones.