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miércoles, 12 de octubre de 2016

EL ESCALAMIENTO DE LA CONFLICTIVIDAD EN VENEZUELA

El escalamiento de la conflictividad en Venezuela

Mucho es el riesgo que se corre con, el escalamiento de la conflictividad en Venezuela y es grande la responsabilidad de quienes cierran la salida pacífica a la dramática crisis que se padece —es imperativo repasar la historia y, recordar que en el pasado los venezolanos se han matado, arruinando de paso a la nación- en pos de una bandera- Los caídos conviene también tenerlos presentes, no han sido de una sola facción, sino que cada parte enfrentada aportó su cuota de sacrificio, sin contar los inocentes que se vieron afectados.

Nadie estará a salvo si se desata una conflagración, por eso es criminal promoverla o incluso dejar que suceda-

El cambio
De los aciertos de Chávez que los tuvo hay que reconocer que el Referendo Revocatorio plasmado en la Constitución es uno, y esto permite de manera pacífica resolver sobre el modelo de gestión gubernamental que los venezolanos merecen, visto el fracaso del actual. Son estas horas de definiciones dramáticas. En palabras de Zaraza “o se rompe la zaraza o se acaba la bovera” Ruego a Dios, ahora más que ayer, que sea en paz.

Fragmento del artículo: “O se rompe la zaraza o se rompe la bovera” de Luís Eduardo Martínez Hidalgo publicado en el diario Quinto Día del 23 al 30 de septiembre de 2016

Tal están las cosas en Venezuela, por suerte de tener en el poder a una gente que además de irresponsables, toman una aptitud inhumana en contra del pueblo venezolano en general, porque; igual de presentarse esa situación irregular, fratricida de una de las partes, sin duda eso llevará al resto de los ciudadanos a sufrir las mismas penurias que promueven sus líderes irresponsables atornillados al poder y, el que no quieren abandonar. Es una cuestión de megalomanía de los principales líderes de esta seudo revolución que están anudados al poder con una terquedad enfermiza.

Sin embargo ellos saben muy en sus adentros que están condenados a ser defenestrados del poder vía votos por parte del mismo pueblo que los puso ahí, solo el pueblo quita y da poder. Hay que acotar también que muchos de ellos tendrán que rendirle cuentas al país por sus felonías, corrupción, crímenes de lesa humanidad, enriquecimiento ilícito, y fraude al pueblo de Venezuela.

Referendo Revocatorio en Venezuela


Necesario es vencer, vencer la terquedad criminal del régimen, que nos tiene pasando hambre, sin un sistema de salud que proteja a los ciudadanos, inseguridad personal y jurídica, la inflación más alta del mundo, crecimiento de la pobreza extrema… Todavía es mucho lo que podemos decir, porque; en verdad, el tema de la democracia en Venezuela está en crisis y, si nos cierran las puertas del Referendo Revocatorio, un derecho constitucional, nos pondremos al borde de la tragedia que se puede llevar en los “cachos” lo que aún queda del país.









martes, 24 de septiembre de 2013

Aplicación hipócrita de la autodeterminación de los pueblos



La aplicación hipócrita de la autodeterminación de los pueblos


Por medio de un manejo fraudulento del principio de autodeterminación de los pueblos, un régimen, un gobierno de dudosa vocación democrática puede abrogarse el derecho de decidir, actuar, disponer, dilapidar las riquezas nacionales y hasta asesinar a sus conciudadanos con la mayor desmesura y total irresponsabilidad.

De hecho hasta en el derecho internacional existe confusión por la interpretación de la palabra “pueblo”; pero no es eso lo que queremos destacar aquí, vamos a dejárselo a los expertos en derecho y la jurisprudencia. Desde los tiempos en que se propuso y aceptara este principio, los políticos, las potencias coloniales, los estados totalitarios han jugado, hecho y deshecho con el carácter filosófico de este derecho humano y lo han aplicado de acuerdo a sus intereses hasta de manera lujuriosa.

El concepto filosófico de libre determinación de los pueblos resulta de la necesidad del ser humano de hacer realidad sus aspiraciones y de la afirmación de la igualdad inherente en todo ser humano, que está conformado por principios que no devienen únicamente de la cultura occidental.

El contenido de este principio es multifacético y es por eso que al tener tantas aristas cada quien lo interpreta y lo aplica como le conviene. Sin embargo, a través de los años quienes mejor se han servido de él han sido los gobiernos autoritarios y de corte totalitario sin dejar por fuera a las potencias coloniales. En años recientes la aplicación del mismo le ha presentado sus diferentes caras al mundo y cada una de esas caras en menor o mayor grado siempre ha llevado la firma o la característica de un gobierno o régimen divorciado de la democracia verdadera de manera abierta o solapada.

Pero; si hay diferencias en la manera de usarla; nada tiene que ver la forma de aplicación de gobernantes como; Gadafi, Fidel y Raúl Castro en Cuba, el tristemente célebre Videla en Argentina, el régimen de Siria, pero antes de este Egipto.

El "estilo" de aplicación” del régimen de Bashar al Asad en Siria es la forma más artera y ruin de esgrimir este derecho para su interés y no el del pueblo sirio, en este momento se calcula que en la guerra civil de este país ya han muerto aproximadamente 100.000 personas e incluso ya las N.U. probaron que se usó gas sarín que mató a más de 14.000 personas. La paradoja es que la humanidad tiene que quedarse “muerta” mientras este sátrapa aniquila a su pueblo.

Por la aplicación hipócrita de la libre determinación de los pueblos. ¿Ética, humana y de compasión deben las naciones del mundo mirar impávidas como se masacra un pueblo por un régimen a todas luces delincuente?  ¿Dónde está el respeto por la condición humana y la justicia? Cuando la historia juzgue a esta generación en los años por venir. ¿Cómo la calificará? ¡Y si algún día nos tocara a nosotros una tragedia como la de Siria! ¿El mundo entero mirará lastimosamente tal acción sin mover un solo dedo para ayudarnos? ¡Tenemos que meditarlo!







domingo, 23 de octubre de 2011

La esencia de la Justicia

delphoeduca.com



Actuar siempre en cualquier circunstancia como si se fuera el primer actor de un programa real. Esta frase pronunciada en términos poco ortodoxos pero sin duda alguna muy digerible, podría sintetizar y actualizar la esencia de dos principios enunciados por Emmanuel Kant y por Adam Smith, con respecto a la justicia y la forma como los ciudadanos deberían enfocar su conducta para alcanzarla.

La justicia

La frase esgrimida antes intenta recoger y conciliar dos concepciones respectivamente, la de someter  nuestras actuaciones a un principio y la de tener siempre en cuenta como nos miran los demás. Regresando al contexto original, Kant sugería que debíamos actuar de tal manera que la máxima de nuestra voluntad pudiera ser en todo momento principio de una ley universal, pero Smith nos invitaba a valorar nuestra conducta como uno imagina que la examinaría un observador imparcial. He aquí dos ejemplos entresacados entre las infinitas profundidades que grandes filósofos nos legaron en torno a la idea de justicia.

Dos diferentes enfoques

Provienen de dos diferentes enfoques que como podemos darnos cuenta: el de Kant, que propugna un esquema de comportamiento correcto sobre el cual se sustentaría el edificio institucional de la Justicia y, el de Smith, que toma en cuenta la percepción de la gente y su comportamiento real como un referente ineludible para su interpretación de lo que es justo. Estas posiciones contrapuestas guardan relación con una de las circunstancias que llenan de angustia a todo aquel que se haya asimilado del Derecho como campo de estudio y de acción. Esto es con respecto a las desvinculaciones que existe entre la funcionalidad institucional basada en el principio perfecto y la vivencia de la cotidianidad, separación en cuyos efectos están a la vista y que se manifiestan en el grado creciente de frustración y escepticismo que despierta en la gente el concepto de justicia.

La fatuidad de las teorías

Amartya Sen, Premio Nobel de Economía desglosa esta tragedia de manera concisa y eficaz en su obra La idea de la justicia (Taurus, 2010) porque, desde su notable erudición, adopta un punto de vista generoso y desarma la fatuidad de las teorías que se alimentan de sí mismas y se alejan de los problemas cuya solución debería constituir su razón de ser. Se distingue prístinamente entre la concepción de justicia que se basa en esquemas y la que está basada en realizaciones. Opina de esta última que; debe concentrarse por ejemplo, en el comportamiento ideal y se pregunta: La cuestión es sí el análisis de la justicia debe reducirse a lograr instituciones básicas y reglas generales correctas.

Finalmente

¿No se debería también examinar lo que surge de la sociedad, incluyendo las vidas que las personas viven realmente con las instituciones y normas existentes, así como otras influencias, como el comportamiento real, que afectaría indudablemente a las vidas humanas?
Hay cantidad de decisiones tomadas desde las instituciones, cuando no responden a conveniencias lejos del interés general, son producto de un enfoque teórico, de la inercia o de la comodidad de un burócrata que se siente satisfecho con el solo cumplimiento formal de su trabajo. Es muy alentador observar en un filósofo de la talla de este Nobel, la búsqueda humilde, desprejuiciada y ecuménica de todo cuanto pueda contribuir a que la vida de la gente mejore real y efectivamente a través de la operación de una precisa idea de justicia.